2007/03/21

Porta Nigra, Trier - Tréveris


*Fotos: Benjamin Kurtz*

Das war am Weihnachten 2006 ein Ausflug von Edith geplant. Als wir bei ihr in Hosten waren hat sie gedacht, dass es sich lohnte die älteste Stadt Deutschlands zu besuchen. Warum zeige ich das jetzt drei Monaten später? Weil ich es kann: das ist einen von vielen Vorteilen dieses Formates; man beherrscht tatsächlich die nicht Lineare Erzählung Ereignissen in der Zeit.

Una de las cosas que más me gustan del blog, para sobreponerse a la sobreproducción de imágenes –recuerdo que no he acabado de contar/ilustrar la visita a Colombia del año pasado–, es que si guarda alguna memoria con el diario o bitácora, se es dueño del tiempo en su no linealidad, se narra con en un orden flexible, no rigurosamente cronológico. Al menos esas son las reglas que se juegan en mi espacio y que espero que diviertan, lejos de incomodar al público visitante.
Hecha la aclaración, me dispongo a enseñarles la composición que hice con imágenes de nuestra visita a la ciudad de Tréveris en diciembre pasado, cuando estuvimos en Hosten, en el Eifel, donde Edith nos recibió para pasar juntos la navidad. A ella se le ocurrió que, para cortar un poco con la intensa calma de un pueblo tan pequeño y tranquilo, podríamos visitar una ciudad cercana. Así estuvimos en la más antigua de Alemania.

Kommentare:

Anonym hat gesagt…

Ya que usted fue el que puso el tema sobre el tapete.. o la mesa... me gustaría comentarle algo:

Soy, como usted sabe una visitante de su blog... he esperado mucho, he tenido mucha paciencia debido a una conversación pasada acerca del tema de su visita a mi querido y su ¿querido? país... he visto y he seguido en su historia con imágenes los sitios por donde ha pasado... me han encantado sus viajes (todo esto junto a su esposita.. claro!) me ha gustado mucho conocer sitios a través de las imágenes... y los sentimientos que ustedes han tenido durante esos recorridos... pero aquí viene mi tema:De Colombia -que hay tanto que mostrar- no encuentro nada, casi nada... fue como un paso sin huellas... he pensado que tal vez debido a los sentimientos que tuvo en su viaje... a raíz de los recuerdos de su padre... No quiere publicar nada... o espero que pueda ser también cuestión de tiempo. Deseo con todo mi corazón que no sea que usted como muchos que conozco y seguramente usted también... pasan a querer más y a sentirse más orgullosos de lo que no nos pertenece en este PRIMER mundo donde vivimos...

Con un abrazo cálido como siempre... gcp.

Oliver Plata hat gesagt…

Sí quiero, sí quiero; lo que pasa es que este espacio de tanto disfrute se hace víctima también de la inmediatez y la jerarquización de las prioridades: en otro español, que he escrito acerca de cosas que van pasando, sin olvidar o evitar voluntariamente el tema colombiano, y que no me alcanza el tiempo para tanto blog; es que sí, aunque muchos no lo crean, hago más cosas que sólo escribir para este espacio.
Como decía el propio Don Rafa, q. e. p. d., "más claro no canta una gallina", queda en esta entrada que lo voy a hacer, voy a mostrar imágenes de la Colombia de hace ya casi un año, ese último regalo que me dejó mi papá, de "tener" que ir a visitar la bellísima nación, todo tras la urgencia de su crítico estado de salud: –ya sabemos que no era su estilo decir directamente, él de tan poca manifestación de sentimientos, que tenía ganas de encontrarse conmigo en su país, en mi país, en ese, mi primer mundo: porque este, queda claro, es el segundo.
A ver cómo agilizo para seguir escribiendo, cual anuncié, sin estricto orden cronológico, pero combinando actualidad con esos pendientes como las muchas fotos de Bogotá que siguen esperando a ser publicadas con las historias que les acompañan.
Y mientras tanto me hace muy feliz que usté, tan ocupada como dice que anda, como andamos todos, saque el tiempo para dejar sus comentarios en esta "sala" de su casa, en la que siempre es bienvenida, y aún más para hacer una solicitud puntual, cierta guía para saber qué clase de contenidos prefiere el público.
Gran abrazo primaveral, desde Darmstadt, donde la maternidad ya toca sus más henchidos límites